Tur en Azerbaiyán

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A finales de agosto de 2015  emprendimos una de las cacerías más duras y exigentes que puedan existir (si no la que más). Hablamos del Tur del Cáucaso en Azerbayan (Dagestan Tur), una aventura inolvidable para cualquiera que se atreva con esas escarpadas e interminables montañas.

El resultado de 5 duros días de caza fue el abate de 6 Turs, con un grupo de 4 cazadores, de los cuales 3 fueron de una consideración muy importante, llegando a pasar uno de ellos del metro y otro superando los 90 cm.

No se quien fue el primero en decir que la caza del Tur es la más dura del mundo, pero desde luego es una afirmación que repiten todos los cazadores que lo intentan.

El primer día lo pasamos volando. Llegamos a Baku después de un día entero de viaje desde Madrid vía Frankfurt, (salímos a las 8,30 de la mañana y llegamos al hotel a las 23.00). El día siguiente salimos hacia el campamento base, unas 5 horas de cómodo mini bus, hasta un pequeño pueblecito situado en el mismo pie de las inmensas montañas del caucaso. De allí seguimos una hora y media más en un camión militar, río arriba y por unos «caminos» no aptos para cardiacos. En un pequeño llano al lateral del río nos esperaban los caballos. Descargado todo el material y organizado en varios caballos, seguimos otra hora y media más, esta vez cabalgando. Hasta que al fin se pudo divisar una pequeña choza en medio de un impresionante barranco, a unos 50 metros del río. Allí hicimos noche en unas camas turcas, que después de la semana que nos esperaba, resultaron ser muy confortables.

Cabalgando en Azerbayan

Al tercer día de expedición por fin salimos a desafiarnos a las quebradas montañas y los durísimos Turs. El grupo se separó y cada cazador se fue con su guía en busca del soñado trofeo. La suerte no parecía estar de mi parte. Las horas se convertían en días, pero yo no tenía ninguna posibilidad de abatir ningún Tur. Al cabo de 3 días, estaba cansado y desesperado. Empezaba a hacerme la idea de que iba a volver a casa con las manos vacías. Mi desgaste físico y psicológico empezaba a notarse mucho.  En teoría estaba preparado para las duras condiciones de esta cacería ya que 2 años antes había ido a cazar Ibex en Kazajistán, no me sentía «primerizo» en las montañas de Asia. Pero nunca hay que confiarse mucho. Sabía que iba a ser duro, pero se me olvidó que en la alta montaña la cabeza es igual de importante que tus piernas. Las horas sin tener la posibilidad de tirar ningún Tur se me hacían eternas y me ponía más y más nervioso.

Después de 5 días durmiendo en el suelo, caminando hasta los limites, comiendo pan, tranchetes y mortadela, bebiendo en los ríos y otras cosas mas… abatimos un Tur de 101 cm. FUE EL COLOFÓN FINAL. No soy capaz de trasmitir la sensación en estas lineas, pero fue lo mas reconfortante cinegéticamente hablando, que me ha pasado en mi vida.

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Lo mejor estaba por llegar, cuando por fin regresamos al campamento base, encontramos ya a los otros 3 cazadores. Contentos no, lo siguiente… Habían cazado 5 Turs y sus caras de felicidad lo decían todo. El viaje había sido un éxito!!!!

Esta experiencia me confirmó lo que todos sabemos – que las cosas que te cuestan mucho conseguir, son las que más se disfrutan.

Podéis ver las fotos en nuestra galería. Un saludo y hasta la próxima aventura!